Libertad de la buena, jugosa y cortada a cuchillo. Libertad sin L al principio ni D al final. Tan otra cosa, tan mía; no esa que viene en el diccionario, ni de la que hablan todos. No Su libertad. Sino Mi libertad. Tan otra cosa. Tan palabra inventada en una mañana lluviosa, tan necesariamente inexplicable. Tan de a ratos pero eterna, tangible pero invento mío sin duda. Porque no queda sino inventarla. Tan desvirtuada la pobre, tan manoseada, vendida y comprada. Tan terriblemente alienada y privatizada. Palabrucha de fonética cansada, reducida al final a simples ocho letras cuando debiera tener mil. ¿Quien le impone a ella cuánto debe o no significar, cuánto puede decir, y cuanto soslayar? Corona de incontables batallas, estandarte del amor pero demolida, ruinosa. Te connoto tantas cosas, tantos cafés taciturnos, tantas charlas a quemarropa y tan pero tan pocas fronteras. Pero sería un sacrilegio querer asirte...
martes, 31 de mayo de 2016
Libertad
Libertad de la buena, jugosa y cortada a cuchillo. Libertad sin L al principio ni D al final. Tan otra cosa, tan mía; no esa que viene en el diccionario, ni de la que hablan todos. No Su libertad. Sino Mi libertad. Tan otra cosa. Tan palabra inventada en una mañana lluviosa, tan necesariamente inexplicable. Tan de a ratos pero eterna, tangible pero invento mío sin duda. Porque no queda sino inventarla. Tan desvirtuada la pobre, tan manoseada, vendida y comprada. Tan terriblemente alienada y privatizada. Palabrucha de fonética cansada, reducida al final a simples ocho letras cuando debiera tener mil. ¿Quien le impone a ella cuánto debe o no significar, cuánto puede decir, y cuanto soslayar? Corona de incontables batallas, estandarte del amor pero demolida, ruinosa. Te connoto tantas cosas, tantos cafés taciturnos, tantas charlas a quemarropa y tan pero tan pocas fronteras. Pero sería un sacrilegio querer asirte...
lunes, 11 de abril de 2016
Quizá
Languidez vespertina
Ánima del tedio
Los pies frenéticos condenados
Las manos ansiosas atadas
Y los ojos vueltos adentro.
¿Qué perverso letargo
Se cierne sobre algunos días
Transformándolos en infinitos
Y fugaces a la vez?
¿De dónde proviene ese sopor
Que se arraiga de pronto en mis impulsos
Y tira abajo
Y corta línea
Y descose los parches?
¿Viene acaso escondido
En el diario de la mañana
En la sección de Mundo,
O en el vapor del café que se quemó?
¿En el atado de Gitanes
La monotonía de Facebook
O el acecho del futuro?
Vaya a saber
Pero tiene una tendencia imperialista el sopor este.
Llega de a poco y se posiciona
En mis dedos, mis letras, mis recuerdos
Y comienza a invadirlo todo.
Con un hambre rapaz se va apropiando
De todo territorio conquistable
De mi cama anhelante de abandono
De los libros que aguardan ser leídos
Del espejo del baño
Y de mi hambre.
Y sabe
Que aunque no es bienvenido
Se le acoge
Que aunque lucho contra él
Es convincente
Y que aunque quiero evadirlo
Me ha encontrado.
Quizá sea solo el otoño
Quizá sea solo que es lunes.
Ánima del tedio
Los pies frenéticos condenados
Las manos ansiosas atadas
Y los ojos vueltos adentro.
¿Qué perverso letargo
Se cierne sobre algunos días
Transformándolos en infinitos
Y fugaces a la vez?
¿De dónde proviene ese sopor
Que se arraiga de pronto en mis impulsos
Y tira abajo
Y corta línea
Y descose los parches?
¿Viene acaso escondido
En el diario de la mañana
En la sección de Mundo,
O en el vapor del café que se quemó?
¿En el atado de Gitanes
La monotonía de Facebook
O el acecho del futuro?
Vaya a saber
Pero tiene una tendencia imperialista el sopor este.
Llega de a poco y se posiciona
En mis dedos, mis letras, mis recuerdos
Y comienza a invadirlo todo.
Con un hambre rapaz se va apropiando
De todo territorio conquistable
De mi cama anhelante de abandono
De los libros que aguardan ser leídos
Del espejo del baño
Y de mi hambre.
Y sabe
Que aunque no es bienvenido
Se le acoge
Que aunque lucho contra él
Es convincente
Y que aunque quiero evadirlo
Me ha encontrado.
Quizá sea solo el otoño
Quizá sea solo que es lunes.
domingo, 10 de abril de 2016
24/01/2016
Si me viste al partir
rebosante de ilusiones
sueños mansos
y andar parsimonioso
fue porque así quería que me vieras.
Con el alma tenue
el respirar pausado
y un cantar aquí en el pecho.
Fue porque así quería que me recordaras.
Sin ansia, ni aprehensión
ni mi quiero todo ya.
Fue porque no quería que supieras
que me recordaras
con mi abismo-lastre
con mis fieles demonios
como caparazón antaño
como noche que cae.
Ni que se impregnara junto a mi recuerdo
el negro de mis pájaros
la languidez de mis manos
ni mi obstinada y masoquista manera
de entregarme a la nostalgia
de disolverme en el café
e invocar a mis fantasmas.
Si me viste al partir
y no sospechaste
fue porque fui muy convincente
y cuidé cada detalle
guarde mi insomnio en la valija de mano
y escondí en mis bolsillos las ojeras
metí la angustia en un libro
y escondí la pesadumbre
para despedirme radiante
y que me recordaras cuerda
para que al nombrarme
no llegase a tu encuentro
una imagen maltrecha
un recuerdo grisáceo.
Y para que al volver
encuentre en tu recuerdo
lo que quizá nunca fui
y pretendo haber sido.
rebosante de ilusiones
sueños mansos
y andar parsimonioso
fue porque así quería que me vieras.
Con el alma tenue
el respirar pausado
y un cantar aquí en el pecho.
Fue porque así quería que me recordaras.
Sin ansia, ni aprehensión
ni mi quiero todo ya.
Fue porque no quería que supieras
que me recordaras
con mi abismo-lastre
con mis fieles demonios
como caparazón antaño
como noche que cae.
Ni que se impregnara junto a mi recuerdo
el negro de mis pájaros
la languidez de mis manos
ni mi obstinada y masoquista manera
de entregarme a la nostalgia
de disolverme en el café
e invocar a mis fantasmas.
Si me viste al partir
y no sospechaste
fue porque fui muy convincente
y cuidé cada detalle
guarde mi insomnio en la valija de mano
y escondí en mis bolsillos las ojeras
metí la angustia en un libro
y escondí la pesadumbre
para despedirme radiante
y que me recordaras cuerda
para que al nombrarme
no llegase a tu encuentro
una imagen maltrecha
un recuerdo grisáceo.
Y para que al volver
encuentre en tu recuerdo
lo que quizá nunca fui
y pretendo haber sido.
sábado, 9 de abril de 2016
Confieso
Tengo regresiones secretas
En las que ansío quedarme
Y por las noches polillas negras
Se posan sobre mi pecho.
Pesa en mis letras la impronta
De algún escritor muerto
Que aguijoneado por el insomnio
Dejó entrar a los pájaros.
A tientas
Danzo con tu sombra
Y me aferro
Al resabio de tu aroma
Al vaho de tu tristeza
Lánguida y seductora
En silencio
Susurro tu nombre
Y al hacerlo
Caigo en un vórtice
Que me succiona vorazmente
Como el apetito
De un perro enfermo
Mi oscuridad
Ansiosa
Pretende abrazar la tuya
En la mano una caja
De fósforos mojados
Y te busco a tientas
En la penumbra
Para refugiarnos juntos
De todo este vacío
Con suerte
Mi juicio desquiciado
Tu ecuanimidad indiferente
Mi pasión irrefrenable
Tu abrumador estoicismo
Mis caóticos abismos
Tu estúpida objetividad
Mi todo por el todo
Tu indecisión
Mi ráfaga furiosa
Tu tedio
Mis ganas
Tu duda
Mis ganas
Tu hastío
Mi pila de cartones para el invierno
Tu autosuficiencia soberbia
Mi premura por el encuentro
Tu letargo
Mi impulsividad supranatural
Tu especulación sobreterrenal
Mi desnudez atroz
Tu dormir con las botas puestas
Mi despertar con desayuno
Tu deseo de salir huyendo
Mi expresión incontenible
Tu poca emotividad
Mi ansiedad río salvaje
Tu languidez charco de lluvia
Mi desenvaine sincero
Tu hermetismo misterioso
Mi deseo sacrílego
Tu retracción
Mi bestia indómita y expuesta
Tu monstruo secreto y guardado
Mis huesos irresponsables
Tus palabras precavidas
Mi entrega despotricada
Tu eterna desconfianza
Mi arrojo arriesgado
Tu análisis previo
Mi subjetividad
Tu cálculo exahustivo
Mi extrema susceptibilidad
Tu franca indolencia
Mi romanticismo mágico
Tu maldito escepticismo
Pero mi soledad gris
Así como la tuya
Mi precipicio profundo
Así también el tuyo
Mi mirada triste
La tuya melancólica
Mi sombra tan ávida de luz
No sé si así la tuya
Y mis miedos
Y los tuyos
Y, con suerte
Los nuestros
Ceguera
Mis ojos
Han visto más de lo que recuerdo
Y han llorado más de lo que han visto
Luciérnagas sin luz
Que se abren intermitentes
Entre vívidas pesadillas
De furias conocidas
Las imágenes me aturden
Son recuerdos sin memoria
Que se han implantado en mi
Tras largas noche de insomnio
Tras tormentas de vacío
Son el rastro de la historia
Que no ha transcurrido aquí
En mi memoria guardo mil vidas
Tantas veces fui una niña
Y tantas otras lo olvidé
Tantos parajes lluviosos
Se han empañado en mi mente
Me han visto deambular
Llorando mi próxima muerte
Cansada de la vida
Cansada de la muerte
Me queda la perpetuidad
De pasos fatigados
De lapsos de arrebato
La visceralidad
Ahora cierro los ojos
Cansada de mirar siglos
Esperando la ceguera
Y el sueño en el que me hundo
Tiene el secreto anhelo
De nunca más despertar
Solicitud de naufragio
Alentar tu entrega
Estrechar el precipicio
Conocer tus demonios
Sé que no habrá certezas
Y renuncio a la duda
Renuncio a mi miedo
En pos de la incertidumbre
Mis deseos son claros
Mi intención es dudosa
Mas no pretendo nada
Que no me haya parecido
Haber leído en tus ojos
Escuchado en tus silencios
Naufragar con el otro
Desafiando al vacío
Yo no quiero
no quiero vivir igual que nadie
no quiero pensar igual que nadie
no quiero sentir igual que nadie
no quiero morir igual que todos.
No quiero somos iguales porque somos tan distintos al resto
pensamos lo mismo debimos conocernos antes
no quiero mi odio es igual al tuyo sentimos parecido no somos tan distintos
ni que me incluyan ni incluirme
ni ser la pieza que falta ni encajar justo
ni ser parte de
ni siquiera de los que no lo son.
Siempre afuera siempre suelto siempre descalza
sin reloj
sin ustedes
sin ti
sin mí
Por un resquicio de mi alma
Por un resquicio de mi alma
Se asoma una certeza.
Llega tan campante
Como vieja conocida
Y me produce una sonrisa
Maquiavélica y soberbia
Que enciende mi burbuja
Y prende fuego a los caminos.
Voy escupiendo llaves maestras y tirando muros con las pestañas.
De pronto imploto.
Me encuentro en la superficie.
Así que tomo una enorme bocanada de aire
De todo el aire que existe
De todo lo que existe.
Investida de luces ardientes y estrellas perpetuas
Me vuelvo presente
Me reconozco extasiada
En un estado de magnánima lucidez
Y soy mar
Soy noche de aquelarre
Y danzo
Y me prendo fuego.
Tan solo
No se piense que busco perpetuar nada.
Ni eternizar ni inmortalizar lo que es por naturaleza efímero.
Tan solo busco construir los más hermosos recuerdos
Para asegurarme una muerte hermosa
En la que desfilen las más apasionantes imágenes
Fugaces, únicas e irrepetiblemente intensas
Y absorta en su contemplación
Me entregue con deleite
Al cese de mi razón.
Por este instante
Las noches se acumulan en la yema de mis dedos y en mis ojos vibra el reflejo de la lluvia.
Cuánta humedad en mis huesos.
El olor a tierra mojada se aloja en las entrañas.
El crepitar del agua sobre los techos me grita que nada termina ni empieza nunca.
Y por este instante la lluvia es infinita.
Ruptura
Me extiendo lánguida
Pero con sed
Me despliego lentamente
Como paso de gato
Casi imperceptible
Casi
A veces, el gruñir de mis tripas me delata
Los dedos se alargan hacia los extremos
Las huellas dactilares se tornan ávidas lenguas
Que hurgan en los rincones
Con cadencia letárgica
En la holgura de mi danza
Sin embargo
Devienen súbitamente movimientos bruscos
Electro-viscerales
Que abruptamente cortan
La gracia y el ritmo
Que irrumpen insensatos
En el orden adscrito
Que, subversivos e irredimibles
Se resisten a la pauta
Como mi pluma
Como mis sueños.
25/04/10
La pureza se ha vuelto impalpable.
Solo un vago y efímero recuerdo queda de aquello
que se ha ido viciando poco a poco,
corrompido con la ira de lo material.
La inocencia de las miradas se ha disuelto en el vaho de la gran urbe,
entre los años transcurridos
y palabras hirientes,
marcas imborrables del alma.
Lo que alguna vez fue un lazo impenetrable
hoy ha sido tocado por el mundo,
ajado,
corroído,
hasta los huesos.
A esa pasión inagotable,
la ha cansado la ansiedad
de gritos desesperados
por no pertenecer
a este tiempo,
a este espacio,
que niega la belleza
de la que algún día creímos ser dueños.
Fénix
Estoy quebrando el espejo
Y dibujo en la ceniza
La silueta de mi bestia.
Las paredes no contienen
Los cimientos no soportan
Implosión de sangre
Y expansión total.
Lo que se ha despertado
Ya no puede dormir nuevamente.
Los engranes oxidados
Han encajado
En el punto exacto en que alguna vez pararon
Como si hubiesen sabido siempre
Como si estuvieran esperando
Como una confabulación ancestral.
Han encajado
En el punto exacto en que alguna vez pararon
Como si hubiesen sabido siempre
Como si estuvieran esperando
Como una confabulación ancestral.
Ahora siento cómo comienza la ignición
Ahora las cenizas se devuelven en el tiempo
Y el fuego no consume...
Porque soy el fuego ahora.
Ahora las cenizas se devuelven en el tiempo
Y el fuego no consume...
Porque soy el fuego ahora.
Los abismos Como imanes
Las sombras me seducen
Los abismos, irrumpen en mi voluntad
Irrumpen en mi decisión de no acercarme al borde
Los abismos, como imanes.
Una niebla pesada nubla mi vista
Justo detrás de mis ojos
Justo frente a los ojos de mi mente
Inmersos en la búsqueda
De algún recuerdo impecable
De algún ansia saciable
De lluvia estruendosa
De lluvia
Y más lluvia
Respuestas a ninguna pregunta
En la oscuridad tropiezo
Con mis fantasmas morales
La culpa, el remordimiento
La culpa
La culpa
La culpa
Siempre la maldita culpa
No logro romper todos esos espejos
Que yo misma he dispuesto
De manera circular
Alrededor de mis actos, de mis palabras
Que se juzgan al reflejarse
Que se condenan ( que yo condeno)
Enjuago las víceras - las enjuago y las exprimo- y las vuelvo a enjuagar
Es como si una especie de traje viscoso
Se ciñera a mi cerebro
Impidiéndole escapar de los preceptos
Que me orillan al abismo
Que me orillan al abismo más profundo
Que me orillan al abismo de los abismos
(Imágenes fragmentadas
De añejos cantos de ensueño
De añejos coros de espanto
De memoria sonora
Memoria fracturada
Y caigo...
Y caigo).
Los abismos, irrumpen en mi voluntad
Irrumpen en mi decisión de no acercarme al borde
Los abismos, como imanes.
Una niebla pesada nubla mi vista
Justo detrás de mis ojos
Justo frente a los ojos de mi mente
Inmersos en la búsqueda
De algún recuerdo impecable
De algún ansia saciable
De lluvia estruendosa
De lluvia
Y más lluvia
Respuestas a ninguna pregunta
En la oscuridad tropiezo
Con mis fantasmas morales
La culpa, el remordimiento
La culpa
La culpa
La culpa
Siempre la maldita culpa
No logro romper todos esos espejos
Que yo misma he dispuesto
De manera circular
Alrededor de mis actos, de mis palabras
Que se juzgan al reflejarse
Que se condenan ( que yo condeno)
Enjuago las víceras - las enjuago y las exprimo- y las vuelvo a enjuagar
Es como si una especie de traje viscoso
Se ciñera a mi cerebro
Impidiéndole escapar de los preceptos
Que me orillan al abismo
Que me orillan al abismo más profundo
Que me orillan al abismo de los abismos
(Imágenes fragmentadas
De añejos cantos de ensueño
De añejos coros de espanto
De memoria sonora
Memoria fracturada
Y caigo...
Y caigo).
Inundación
En mi ventana está lloviendo a mares
Cerraré los ojos para no inundarme
Hace tantos recuerdos que no llovía así...
Tan gris y tan dentro
Por el pasillo corre un raudal de ayeres
Inunda mis habitaciones
Se impregna en las cortinas
En las sábanas
Se filtra en los zapatos a esperar
Con esa humedad sepia
Que atraviesa las paredes
La memoria.
La loseta va perdiendo su solidez
Se vuelve inestable
Forma surcos y ondula
Como un pantano.
Un olor a tierra mojada me acaricia
Se cuela por los resquicios del olvido
Hasta la médula.
Las piezas que esculpí en mi patio trasero
Comienzan a corroerse
Las veo siendo arrastradas
Mar abajo
Y me despido.
Veo con los ojos empapados
Como todo flota
Por un instante
Antes de partir.
Antes de diluirse en el recuerdo
En esas manos acuosas que rasgan dentro de mí
Llevándose las piedras
La sal
Y me dejo llover.
Contención
Mi corazón oscuro
Se resguarda
El sonido del goteo continúa
Aguarda
De las sombras me separa un muro
Mi intención de derribo
Se retarda
Y en lo profundo juro
Que esta hora que se alarga
Contendrá lo que auguro
Seguro sería una carga
Matar al alma que aún no curo
Para luego reanimarla
Tu nombre
Al filo de tu sombra
Al borde de mi abismo
Te nombro
Te toco y me destruyes
Cada palabra pronunciada
Resuena
Volviéndose eco
Y desapareciendo para siempre
Tras infinitas repeticiones
Para siempre
Infinito
Tu nombre
Ya fuera de tus márgenes
Navego con holgura
Con la máscara puesta
Dignidad aparente
Que suplanta a la ira
Que se conmisera por mi ego
Mi pobre ego
Que se ha precipitado
Desde lo alto de su nicho
Se han roto sus alas
Y quiere convencerme
De que han sido las mías
Y recogiendo fragmentos
Aunque me mantengo a raya
Sigo albergando
El estúpido anhelo
De cruzar tu frontera
Conquistar tu morada
Y acercarme a tus miedos.
Como si
Estos amaneceres, brumosos, grises, me exhortan a indagar en la neblina y, aunque esta crea la ilusión de una mayor distancia entre las ideas, al mismo tiempo su envoltura, de un ligero espesor y de caricia como de humo, las amalgama como si las meciera suave y las domara. Y se me ofrecen como polillas a la luz, sin necesidad alguna de esforzarme o extender los tentáculos de mi adormecida razón. Van llegando como pisadas que se intensifican con la cercanía, más concretas y obvias cada vez. Hasta que se vuelve absurdo atribuirlas al sopor del sueño aún no disipado. Y entonces, de pronto, son como esta bruma invernal. Un elemento más, estático, que se aúna a la imagen mental para fundirse con ella. Como si perteneciera, como si hubiera estado ahí siempre.
Saqué del bolso el libro
Saqué del bolso el libro y de pronto me pareció sentirlo muy pesado y denso, como aglomerado y compacto; quise pensar en alguna analogía y al momento sentí mis pensamientos volverse compactos y pesados, como un bloque de no se qué; pensé que podía romper el bloque si me concentraba solo en lo que la idea del mismo me hacía sentir pero entonces también mi corazón, repentinamente, sufrió el endurecimiento ya conocido, y se volvió, también, un bloque de este material pesado, compacto, duro y amalgamado. Así que me apresuré a bloque escribir más solo piedra pude bloque piedra bloque de piedra bloque de piedra bloque de piedra bloque...
Medussa
El dique se rompe
Y el derrame cobija espesamente
cada rincón de mis cuartos fríos
Las manos temblorosas
Intentan contener
Corren histéricas hacia los bordes
Que ya no delimitan
Que ya no contienen
Intento en un grito la retirada
Atar con lazos de humo a las sombras
Que han venido a danzar alrededor
Que susurran frente al espejo roto en el que busco lo que ya no soy
Lo que no recuerdo haber sido
Una piedra gastada devuelve la mirada
¿En qué momento he roto el espejo?
Intento en un grito la retirada
Atar con lazos de humo a las sombras
Que han venido a danzar alrededor
Que susurran frente al espejo roto en el que busco lo que ya no soy
Lo que no recuerdo haber sido
Una piedra gastada devuelve la mirada
¿En qué momento he roto el espejo?
Afuera llueve
Como hormigas brotando de la tierra
Palabras
Y más palabras
Sobre este hastío
Detrás de el
Surgen como un maquiavélico deseo
De no ser
Parar la búsqueda
Indagando más profundo
Afuera llueve
Los animales se resguardan del frío
Así mi consciencia
Así las noches
Que se vuelcan al día
Y el chillido de la rueda
Agudo y exasperante
Demandante
Ya no gires
Ya no gires
Tan sólo por un segundo
Para
sé
Solo sé
Y contempla
Calla
Afuera llueve
Anda pues
Cuesta la razón
Cae la tarde y la tensión vuelve
El nudo se aprieta
Nada se bifurca, todo se ensimisma
Tan sólo permite que las vísceras descansen
Pero no
La angustia, el hambre, el ansia por probarlo todo
Tuerce, trastoca
La taquicardia se funde con el sonido del goteo
¿Cuánta voracidad cabe en un ser humano?
Recostarse sobre el césped húmedo
Acariciar las entrañas
Contemplar el vacío que se niega a reconocerse
¿Cuántos alaridos al alba construyen una oración?
He decidido no emerger
Y Herman Hesse me espera con esa puerta abierta
Esa entrada, solo para mí
Solo para mí
Los pies me crujen, pesados, lánguidos e hiperactivos a la vez
La llave sigue goteando
Mis manos rozan con el frío y blanco mármol de una pared
Y recuerdo lo hermosa que es la frescura
Lo frío, lo fresco, lo blanco, lo nuevo
La gente en las gasolineras, en los oxxos, en los parques
Me recuerda lo aburrida y fácil que puede ser la vida
Y me quedo
Me quedo con mis arranques y mis quiebres
Me quedo con mi melancolía
Y con mis catedrales incendiadas
Aunque me cueste la razón.
Musas muertas
Por momentos pareciera que las musas han muerto.
Este estado de paz, de claridad mental, limita mi creatividad.
Siento mi cognición ampliarse y abarcar cada recoveco, disipar toda duda.
De repente todo es tan transparente, tan sí mismo, tan obvio.
Las cosas se muestran en su esencia pura y simple.
Y hay calma, demasiada.
Y si, el sufrimiento se va.
Mas pareciera que solo la perturbación orillara a mi mente a ese desdoble tan sincero,
a esa desnudez interior,
a esa, la expresión última de mi yo.
O mas bien, de ese yo.
Esos estados de profundo quiebre,
en los que la razón no está segura de serlo.
Ese tocando fondo,
esa agonía inherente al solo hecho de vivir,
rasga en lo más profundo de mis entrañas
ubicándome en la disyuntiva entre morir o arrojarlo todo,
vomitarlo, escupirlo, vaciarme.
Es como un extrañar la melancolía,
ansiar la nostalgia para que zarandée el espíritu
y así pueda desenvainarse.
Forzarlo a vomitar tanto dolor.
Por otro lado, la calma,
ésta extraña y un poco ajena pasividad,
parece hacerle bien a cierta parte de mí,
como si la salvara incluso.
Como si me salvara incluso.
Pero hay otra parte en mí que pierde,
como si esa calma la meciera hasta adormecerla
y la amansara de algún modo.
En un punto comprendo que me estoy domando
y que es necesario bajar el ritmo y sólo contemplar.
Es sólo que esa parte está quizá tan acostumbrada a la tristeza,
a la oscuridad y a lo visceral,
que se ve limitada,
casi imposibilitada
para gritar desde esa voz ulterior
al no encontrar ataque contra el cual defenderse.
Y temo perderla.
Quizá sea momento de abandonar las armas definitivamente
y solo contemplar qué sucede.
Por supuesto ello no implica que baje la guardia.
Y los demonios al acecho.
Siempre.
Lo sé.
En el fondo
Y en lo claro busco
La mano extendida
La palabra mágica
La vela encendida
Mas se que al encontrarla
Habré de rechazarla
Dudaré de todo
Y volveré a lo oscuro.
Más no porque mi alma
No anhele el consuelo
Ni porque mi estero
No quiera inundarse
Aunque sanar la herida
Es mi mayor deseo
Huyo del consuelo
Y regreso a mi cárcel.
Este autoflagelo
que cruelmente me impongo
Busca redimirme
Llevándome al fondo
Pues es en el fondo
Donde uno descubre
Que, o vences al miedo
O el alma se pudre.
Elija Ud.
Traigo, también, frasquitos de 10 mg. de saltar a las vías, lanzarse desde el puente, y desde lo alto de un edificio. Este último en presentaciones de 5to, 7mo, y 11avo piso, con respectivo aumento de precio al incrementarse la altura y, por ende, la efectividad. También se pueden adquirir en kit con cobertura de consecuencias; el de 5to piso vendría incluyendo lo que es ambulancia, hospitalización, familiares compungidos y un ramo de flores al cuarto; el de 7mo abarcaría todo lo anterior y/o un féretro, gastos de entierro, un espacio en el cementerio de su elección, y los llorantes; el de 11avo piso, le incluiría todo lo referente al funeral mas una esquela en el periódico de su elección y un espacio en la memoria de un ser querido a elección suya por espacio de 2 años. En caso de no morir, los gastos de hospitalización correrían por su cuenta. Después, para los más valientes, esos que gustan de paladear la muerte todos los días, esos que quieren vivir muriendo un poquito a cada instante, que siempre ansían estar al borde, para esos, traigo ampolletas inyectables de amor fulminante. Pero ojo, una vez aplicada la ampolleta, no hay remedio alguno que pueda contrarrestar el efecto. Por ésto, quienes deseen adquirirla deberán firmar una responsiva donde afirman conocer y aceptar todos los efectos colaterales, los cuales incluirían todos o algunos de los enunciados en la lista siguiente: insomnio, mareos, ansiedad, taquicardia, comezón en el esófago, ardor en el alma, rabia en las entrañas, confianza plena en el mundo seguida de una desconfianza atroz en todo, alta vulnerabilidad, ganas de morir en serio, ganas de no morir nunca, trastorno de la personalidad, ganas de ser el otro, espasmos emocionales, convulsiones espirituales, y, por último, una total incertidumbre.
Baires
Y te sufro así nomás
Llena de recuerdos
Pero ajenos y privados.
Sin devolverme nada
Ni abrazarme desde adentro
Ni memorias rescatadas
Ni olores de mi infancia.
Te camino así nomás
Con fastidio, con desgano
Pateo con rabia tus calles,
Te escupo y te reclamo
Que no me hayas recordado.
No has venido a mi encuentro
Ni me arañaste de ayeres
Ni trajiste un viento antaño
Ni sacudida rabiosa
Ni el tren, fantasmas, las noches
Ni recuerdos inventados.
Y te vivo así nomás
Con esa nostalgia arraigada
Con ese cielo inmutable
Tu frialdad, tu indiferencia
Que hasta el mate de la tarde
Me aliena
Y dice
Noteconozco
Crudeza
Desangelado, baldosas frías, una copa más de vino.
Y demasiado tiempo para pensar.
La distancia no hace mella en los demonios
Que no conocen, de espacio-tiempo
De atardeceres ni de jardines con pileta.
Solo saben de hambre de no sé qué,
De algún agujero en no sé dónde
Y de cosas hechas jirones.
3:44 am
Y, un poco como en la casa Usher. En las gastadas esquinas de los muebles de madera, se asoman manchitas de olvido; las cuarteaduras de las viejas losetas permiten observar colonias de diminutas y lánguidas tristezas de arrabal; y el gato que se postra cada noche sobre mi silla es como el tiempo, inamovible, perpetuo, con ojos de todos morimos. Con una calma de sabios. Y las paredes siguen cayendo a pedazos, y las luces se van atenuando, mientras el destino nos alcanza, y los designios se cumplen.
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